Nuestra actitud muestra gran parte de nuestra personalidad, mediante ella podemos canalizar la rabia, ira, mal genio, furia, las perdida de las casillas o simplemente la salid de nuestros estribos, pues todas podemos llegar a perder la cabeza, y casi siempre esto pasa en el momento y lugar menos oportuno.
No es sencillo, mantener la compostura a la hora de una rabieta, aunque es lo más aconsejable de hacer, no es sencillo, el estrés y los acontecimientos que enfrentamos a diario, puede llegar a incrementar nuestro ira, haciendo que reventemos peor que una dinamita o cambiemos radicalmente nuestra forma de ser.
Pues, cuando nos sentimos
atacados o amenazados, nuestras emociones sufren una mutación, convirtiéndonos
en otro persona, dejando ver lo no tan bueno que tenemos dentro,
convirtiéndonos en una persona irracional e temible.
Claro está, luego de un lapso de tiempo, nuestra
personalidad dulce y apacible regresa a nuestro interior, pero ya es demasiado
tarde, pues todos vivieron lo inclementes que podemos ser cuando nos llenamos
de ira. Sobrevivir implica lidiar con un montón de objeciones y desaciertos, lo
mejor es tratar de canalizar la ira, existen tips que puedes utilizar para no
devastar todo lo que está a tu alrededor.
Si me enfado dejo de ser una dama
La mutación: Cuando nos enfadamos
podemos convertirnos rápidamente en otra persona y probablemente arrasaremos
con todo lo que está a nuestro paso, sin importar que. Sacamos el letrero de
“si te metes conmigo seguro me enojare”, y no te agradara que me ponga en
posición de “defensa”, pues te ira tan mal, que seguramente no me volverás a
mirarme.
Cuando pasa la rabieta: Volvemos a entrar en el modo de pasividad o calma, solemos arrepentirnos de lo que hicimos. Ya que no es agradable herir y lastimar los sentimientos ajenos, realmente podemos sentirnos devastados y hasta culpables de haber entrado en crisis de ira.
Lo convenientes es excusarnos con aquellos que fueron lastimados, explicar los motivos que nos llevaron a poner de mal humor y responsabilizarnos por las cosas que dijimos sin querer.
No te olvides de compartir esta
publicación con familiares y amigos.
Deja una respuesta