La felicidad, el bienestar físico y espiritual, son circunstancias que se encuentran asociadas a nuestras emociones o sentimientos, estas pueden variar dependiendo de la circunstancia, condición o el ambiente donde nos estamos desarrollando, también pueden intervenir en las características de las decisiones o elecciones de tomamos.
Son muchas las personas que se dedican a estudiar el complejo mundo de las emociones, y casi todos han llegado a la conclusión, que las mismas definen nuestra acciones. Daniel Goleman en su libro Cómo ser un líder dice que: al menos un 80% del éxito que alcancemos en nuestra vida depende de nuestra habilidad para gestionar las emociones.
Ser exitoso, no está limitado a
tener un excelente trabajo, a conseguir títulos universitarios, tener mucho
dinero o establecer una relación prospera y duradera, se trata de caminar hacia
la felicidad, de alcanzar este estado perfecto y tranquilo, que no se acerca a
nosotros solo porque la llamemos o deseemos
Tenemos que trabajar diariamente
en ella, sembrar, regar, eliminar malezas y podar, para luego recoger la
cosecha. Poder controlar las emociones, puede encaminarnos por senderos
prósperos y fértiles. Más abajo podrás encontrar algunos de los
condicionamientos, que limitan nuestras emociones y atentan contra la
felicidad.
Tres errores emocionales que limitan tu felicidad
- La
negación: Toma las riendas de tus actitudes, no te encierres en
preposiciones como: ¿cómo te
sientes, seguro que estás bien?, ¿de verdad que no estás enfadado?, ¿estás seguro
de que no te pasa nada?, ¿me aseguras que lo que ha ocurrido no te importa?, ¿te
parece bien entonces que dejemos pasar lo sucedido? … Negar lo que pasa, no
sirve de nada, es un error, perjudicial donde siempre caemos. Recuerda esto restringe
la felicidad.
- Evadir los
emociones difíciles: Rabia, ira, ansiedad, estrés, pueden ser sentimientos
incomodos y complicados, a ninguno nos gustan por eso preferimos evitarlos, segúnAntonio Damasio, neurólogo, nos señala muy a menudo. “Somos seres
emocionales que un día aprendimos a pensar. No somos máquinas que un día nos
dimos cuenta de que podíamos sentir. Por tanto, el acto de dar su espacio a las
emociones, de dejar que estas fluyan y hallen su lugar es un modo de aceptarnos
a nosotros mismos. De validarnos, de invertir en salud mental”.
- Debo
obtener la felicidad: El último y más perjudicial error, es ese deseo
malicioso de obtener la felicidad sin importar como. Nos retamos y establecemos
criterios para perseguirla como si la misma fuera un velero que nos lleva a un
destino incierto. Solo debemos entender que la felicidad reside en poder
entendernos, saber para donde deseamos caminar, conocer nuestras limitaciones y
accionar en nuestras fortalezas.
No te olvides compartir este
artículo
Deja una respuesta