Cuando estamos a punto de ser madre, son muchas las cosas que nos pasan por la cabeza, los pensamientos de cómo será ese ser que llevamos dentro, esto nos asalta constantemente, también comenzamos a pensar, si seremos capaces de ser buenos padres, de impartir conocimientos firmes y eficaces.
Pues no hay un manual que nos enseñe las técnicas apropiadas para criar y encaminar a esa personita desde el mismo momento del nacimiento, solo tenemos, ese sentimiento maternal que nos une a él. Seria fabuloso contar con experiencias previas, que nos ilustren y nos den conocimiento previo.
Para muchas personas, la crianza
durante los primeros años de vida, resulta sencilla y relajada, ya que la misma
transcurre de la mano de los padres, suelen decir que todo lo tienen bajo
control, ya que el niño debe acatar las normas que se impartan: Pero que pasa
con el conocimiento previo y el fortalecimiento de la autoestima
Precisamente, son esos años
escolares, donde se debe robustecer la confianza y el aprecio sin llegar a caer
en la destrucción de su conducta emocional. Este pequeño debe saber lo que es
la compasión, el respeto, la consideración, la confianza, el amor, entre otras.
Para que los halagos que reciba no lo hadan un ser despreciable y arrogante.
8 frases que pueden frustrar a tus hijos
- “¡Eres muy inteligente!”
- “¡Estoy orgulloso de tus calificaciones!”
- “¡Tus dibujos son tan hermosos!”
- “¡Eres bueno!”
- “¡Eres tan bonita!”
- “¡Lo hiciste muy bien!”
- “¡Eres el mejor!”
- “¡Nadie es mejor que tú!”
Solo debemos recordar, que no
debemos ofrecerles, afirmaciones que no sean ciertas. Ellos tienen un don para saber,
cuando estamos mintiendo, por tal motivo, decir algo incongruente para salir
del paso, solo le mostrara al niño el poco interés que tenemos por sus cosas. “Los
niños reconocen con facilidad cuando sentimos decepción o cuando nuestros
halagos son débiles, poco sinceros o, peor aun, sarcásticos”, dice el doctor
Donahue. “. “Los padres no deben considerar a los halagos y reconocimientos
como una opción para fomentar la autoestima porque no sirven para eso. Es mejor
usar los halagos para reforzar los atributos específicos que queremos fomentar
en nuestros hijos y así ayudarlos a convertirse en adultos exitosos”.
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