Anhelas tener hijos para ser un padre que sea amigo de sus hijos? Tal vez no sea un sueño muy placentero, te diremos por qué.
Tener hijos es uno de los mayores milagros y bendiciones que podemos recibir.
Son muchas las parejas casadas que sufren de desilusiones y depresión por no poder traer al mundo a los pequeños que quieren cuidar y atesorar toda su vida.
A
pesar de que tener un bebe es una gran responsabilidad y compromiso, la verdad
es que compartir todos los momentos con ese ser, desde que está en la vientre,
es una de las mejores cosas de la vida.
Observamos todas sus cualidades y defectos a medida que van creciendo, y sin darnos cuenta nos convertimos en los mejores amigos, sentimos una gran confianza, afecto y excelente relación con ellos.
Por qué no es recomendable ser amigos de nuestros hijos
En
el siguiente artículo conocerás si es bueno o deberíamos ser amigos de nuestros
hijos, todo mediante reflexiones, ya que en la actualidad la relación de padre
e hijo son complicadas y más cuando se encuentran en la etapa de adolescencia.
En
la sociedad actual, la relaciones que tienen los padres con los hijos dejo ser
estricta y formal, es tradicional tener un cierto respeto con nuestros
progenitores, sin embargo este estilo de vida ha cambiado a lo largo de los
años y la conducta es más informal y afectiva.
Eso
quieres decir que somos más amigos de nuestros hijos que de otras personas,
donde muchos de los padres concluyen que ser el confidente de tus niños es una
gran forma de educación. El trato hoy en día es más cercano, incluso en la
etapa mas difícil de todas que es la adolescencia.
Se
demuestra porque los padres quieren pasar más tiempo con ellos, comparten
hobbies, aficiones y hasta conocen su secretos más profundos. Aunque a veces
esta relación se sale de las manos, ya que no se establecen los limites
adecuados y no se sabe quien tiene la autoridad.
Los
padres deben ser cuidadosos al establecer un estilo de crianza y conducta con
sus hijos en cuanto a la amistad se refiere. No se debe perder el rol social de
progenitores, debes inspirar autoridad y colocar limites, sin olvidarte de
medios para resolver problemas como el respeto, dialogo y confianza.
No
es recomendable convertirnos en los amigos de nuestros hijos, ya que eso
significaría serlo en todas las circunstancias de la vida, y si esto pasa puede
ser desfavorable, debido a que los hijos en muchas ocasiones demandan autoridad
, necesitan alguien que les de recomendaciones maduras y seguras, basadas e
experiencias.
Tener
una relación amigable no es igual que ser amigos de ellos, pueden ser cariñosos
y afectivos sin olvidar sus roles como padres, esto se logra dialogando,
razonando y negociando límites, los padres deben argumentos para el momento que
su respuesta sean negativas.
Demuéstrale
tu apoyo incondicional, sin necesidad de ser amigos, hazle saber que siempre
podrá contar contigo y establece una
relación cordial que propicie el dialogo fluido, asi ellos podrán manifestarte
sus alegrías, miedos, problemas con la suficiente confianza, aceptado las
recomendaciones que los padres les otorguen.
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