Cuando nos enamoramos somos capaces de entregarnos sin miramientos y pretensiones, solo deseamos formar una estabilidad llena de calidez, responsabilidad, respeto, comprensión, dedicación y amor con ese ser especial que ahora llena nuestros días de dicha y felicidad a cada instante.
Para muchas personas esta etapa puede durar unos cuantos años, mientras que para otros con tan solo verse una o dos veces es señal suficiente para querer forjar de forma inmediata e inequívoca un compromiso que llega en pocos días al matrimonio. Muchos dicen que este tipo de parejas son forjadas en el cielo.
Y llegan a la tierra con un propósito y objetivo, pero ninguno está realmente seguro de esto, lo que si se tiene claro es que el matrimonio no es un juego donde podemos jugar a pegar las cosas; por el contrario es una relación muy seria que merece respeto y conciencia, pues se entrega una gran parte de las emociones y sentimientos.
Además de que los mismos son
retribuidos con la llegada de los hijos, pues nada más palpable del amor de una
pareja que la llegada de sus pequeños, los mismos pasan a formar la parte
central y solidad de la relación. Todo se hace para mantener protegidos, saludables
y cálido a esos pequeños que llenan el mundo de felicidad.
Sin importar los obstáculos hay que seguir adelante
“Cuando sucedió quería llorar,
pero miré a estas ocho caritas dependiendo de mi y supe que tenía que hacer
esto por ellos y por James”.
Decidir concebir es una medida
que requiere compromiso, fuerza de voluntad, paciencia, esfuerzo y energía. Pero
tener ocho es más que loable y sacrificado. Más aun cuando se pierde
rápidamente a la persona que sirve como soporte y sostén, esto puede llegar a
ser una experiencia dolorosa y difícil. Esto le sucedió a Cloe Green.
Cloe vive en Gales del Norte, en
Reino Unido, hasta diciembre del año pasado era muy admirada por cuidar de sus
8 hijos con tanta dedicación.
Sus nombres por edades son: Lexi,
de 9 años; Levi, de 6; Oliver, de 5; Megan, de 4; Miley, de 3; Lacey, de 2;
Lexi, de 20 meses; y Elijah de 11 meses conformando el universo completo de la
vida de Cloe y su esposo James, de 31 años.
James y Cloe se conocieron en su
adolescencia se casaron y concibieron a su primer hijo cuando Cloe tenía 17
años.
“Fue un shock porque éramos muy
jóvenes, pero James lo tomó muy bien. Sonrió y dijo que siempre había querido
ser padre”.
Lamentablemente nueve años
después, James tuvo un súbito problema de salud y perdió la vida. Hecho que
acaeció una noche de diciembre. Cuando se despertó en medio de la noche sin
poder respirar. Cloe llamo al servicio de emergencia pero no pudo salvar la
vida de su esposo, pues tuvo una condición cardíaca.
“Sentí mis rodillas débiles y
cómo las lágrimas corrían por mi cara. Decirle a los niños que su papá había
muerto fue lo más difícil que he tratado de hacer”.
El mundo se derrumbó para esta
joven madre
“Nadie podrá reemplazar a James.
Amaba mucho ser papá. Estoy devastada porque ya no está con nosotros, pero
feliz de que haya obtenido su deseo de tener nuestro octavo bebé”.
Según Cloe cuando nació su hijo
Miley, tomaron la decisión de no tener más hijos pues ella requería cuidados
especiales. Sin embargo, quedo embarazada nuevamente.
Sus tres hijos menores padecen
parálisis cerebral, por lo que James tenía que laborar en otra parte para
sufragar los gastos familiares.
“Mientras yo era mamá a tiempo
completo, James trabajaba duro en un café, ocupando cada hora posible para
poder sostenernos”.
Ahora debo ser madre y padre.
“Transformarme en la única
responsable de ocho niños tan joven -cuando algunos de mis amigos todavía están
de fiesta y ni siquiera piensan en estabilizarse- es desafiante”.
Por ahora Cloe esta en reuniendo
para culminar un jardín que James había comenzado para sus pequeños, y ella
dice estar dispuesta a entregar todo su amor y dedicación a la crianza de sus
niños.
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