Todos soñamos con encontrar el gran amor de nuestras vidas, pero muchas veces nosotros mismos nos saboteamos, ya que tenemos en mente una concepción específica de esa persona ideal, perfecta y especial, poniendo una traba a todos los que se nos acercan por no estar dentro de las especificaciones que tenemos.
A quien no le gustaría tener a su lado al ser perfecto, pero cuan fácil o difícil puede resultar buscarlo, encontrarlo y que el mismo se fije en nosotras. Esta búsqueda solo puede hacer que desaprovechemos las oportunidades que la vida nos da, es muy probable que la persona que merecemos este al lado nuestro y ni siquiera nos fijemos.
Ese ser
especial, que estará siempre a nuestro lado, debe ser alguien que nos permita ascender,
prosperar además de protegernos, amarnos y permitirnos crecer como persona, todas
estas condiciones se deben dar de forma recíproca, pues le permitirá a la
pareja crecer y fortalecer la relación.
Encontrar el
gran amor de nuestras vidas, no es un juego, al contrario es un compendio de
emociones donde se pone en juego nuestro seguridad, cordialidad, compromiso,
persistencia y responsabilidad. Permitamos que la vida nos entregue el amor
real y verdadero que merecemos, solo dejémonos amar.
Elije el amor que te proteja y cuide
Historia de
Hadas y Realidad.
En “Mujercitas”
de Louisa May Alcott la protagonista Jo March, decide rechazar la propuesta de
matrimonio de su amigo de la infancia, tiempo más tarde decide aceptar al profesor
Friedrich Bhaer, y es aquí cuando entendemos el porqué. Cuando se piensa en
consolidar un matrimonio para formar una familia, se debe tener presente que la
persona nos brinde protección, cuidados y amor sólido y respetuoso; esta fue la
elección de la Srta. March.
Recordemos, es
mejor estar sola que con alguien que haga de nuestra vida un verdadero
infierno, solo permite que los demás te quieran y corresponde con nobleza el
amor que la vida te está entregando.
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