La parábola del colibrí te dará una enseñanza que no olvidarás

En ocasiones son las pequeñas acciones las que marcan la diferencia y de poco a poco nos hacen ver las situaciones con otra perspectiva. Una pequeña acción puede desencadenar una sucesión de eventos capaces de lograr grandes transformaciones.
Por más pequeña que sea o que te parezca insignificante, nunca se debe desperdiciar la ayuda, ya que de bloque a bloque se construyeron las grandes catedrales y siempre que la ayuda sea de corazón, tendrá un valor inigualable.
Hoy hemos querido regalarte un mensaje protagonizado por una pequeño colibrí, que nos enseñara que, ante los problemas de la vida, no importa tanto o mucho o poco que tengas sino lo que hagas al respecto para resolver y triunfar en esas épocas duras de la vida.
Sigue leyendo y disfruta de esta linda parábola
El Colibrí.
Había un boque grande y antiguo, placido, tupido de árboles y en el que vivían infinidad de animales.
Llego el verano y con él, el intenso calor de las sequias. Esto provoco que comenzaran los incendios. El fuego se extendía rápidamente por el bosque y los animales, asustados, comenzaron a huir.
En medio de la confusión, un pequeño colibrí comenzó a volar en sentido contrario a la dirección del resto de los animales.
El pequeño pájaro volaba una y otra vez hasta un lago en el centro del bosque, cargaba unas pequeñas gotas de agua y las esparcía por sobre las llamas.
Leones, jirafas, elefantes y otros asombrados o dejaban de mirar al pequeño animal, en tan asombros accionar. Luego de un buen rato de observarlo uno de ellos le pregunto: ¿Qué estás haciendo? ¿A dónde vas? ¿Por qué no huyes del fuego?
El colibrí, se paró solo un instante y mirándolos, como todos huían del lugar, les contesto: “En este bosque esta mi vida, mi nido y todo lo que construí, al igual que lo de todos ustedes. No quiero que desaparezca, y me sentiría muy mal el saber que, pudiendo, desde mi lugar no hice nada. Es por eso que voy volando hasta el lago en medio del bosque, recojo un poco de agua en mi pico y la tiro sobre las llamas para mitigar el fuego”.
El resto de los animales, le decían: Estas loco, no servirán unas pocas gotas para apagar tamaña intensidad de llamas, tu solo no podrás apagarlo.
A lo que el colibrí contesto: “Es posible, es posible, solo estoy cumpliendo con mi parte”; y continuo su incansable vuelo hacia el lago.
El trabajo en conjunto, nos acerca a un resultado óptimo y a alcanzar más rápido y en mayor cantidad las metas que si los intentamos individualmente. Si cada uno hace lo que le corresponde en cada momento, y así cada uno hace lo mismo, podríamos lograr grandes cambios conjuntos.
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