Son muy pocos los que no poseen algún tipo de mascota en su casa, siendo la más comunes perros y gatos.
De estos dos son los perros los que sin duda se ganan un puesto en la casa y un lugar en el corazón de sus dueños, por sus demostradas formas de entregar cariño, lealtad y protección a cualquier miembro de la familia, sin importar contra quien sea.
Es por esta razón que al final de sus vidas, siempre resulta difícil la partida y se rememoran todos los esos momentos junto al que paso a ser no solo la mascota sino también un miembro más de la familia.ba
Presta
mucha atención a esta historia.
La familia Jordán, Benjamín y Hope, son los
orgullosos padres del niño Finn Jordán. Como muchos otros padres y motivado a
sus ocupaciones laborales, debieron dejar a su pequeño bebe con una niñera, que
lo atendiera mientras ellos se encontraban fuera trabajando.
Como esto es algo muy serio, y los que son
padres lo entendemos, no se puede elegir a la ligera. Se debe tener cuidado con
qué clase de persona se va a dejar a nuestros hijos, durante ese periodo de
tiempo en que estemos ausentes. Eso fue lo que Benjamín y Hope hicieron, tarea
que les llevo algún tiempo completarla, pero al final parecía que habían dado
en el clavo. De esa manera comenzó a quedarse con el pequeño Finn.
Pasado algún tiempo los Jordán notaron una
actitud diferente en su perro.
En una entrevista que se les hizo, Benjamín
diría: “Notábamos que nuestro perro estaba muy a la defensiva con la niñera,
cada vez que se acercaba a Finn, el trataba de interponerse y cada vez la
conducta se iba agravando hasta ponerse muy agresivo con ella. Nuestro perro es
un animal muy amigable, bueno y sociable y al mostrar tanta agresividad, impropia
de él nos delato que ando mal”.
Aun con cierta suspicacia, los Jordán
decidieron seguir sus coraznadas y programaron su teléfono celular para poder
grabar sonidos en la habitación, mientras ellos estaban fuera. Un día siguiendo
su rutina se prepararon para irse al trabajo, pero antes de irse ya habían
escondido metódicamente el aparato, de modo que no pudiera ser detectado.
Al regreso de sus actividades, se propusieron
a revisar que sonidos habían logrado captar con su teléfono. Lo que
descubrieron los dejo fríos y asombrados.
Benjamín declaro: “Durante esas
interminables siete horas, nuestro hijo lloro casi todo el tiempo, la niñera no
paraba de insultarlo, maldecirlo y sin motivo alguno. Se escucharon bofetadas y
sonidos que inferían que a Finn lo estaban maltratando. Durante ese tiempo se escuchaba
al animal ladrando y corriendo por todos lados, como siguiendo la ubicación del
bebe”.
Gracias a la acción oportuna de la pareja,
esta niñera se encuentra privada de libertad, cumpliendo condena por maltrato
infantil. Sin la amorosa atención que la mascota Killian puse al niño, y su
reacción ante la niñera en presencia de los padres del niño, no hubiera podido
ser posible la detección a tiempo del infierno que el niño pasaba junto a esa
mujer, que se supone debía cuidarlo.
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