Los seres queridos que hemos perdido nos acompañan de muchas maneras

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Categoría: FRASES Publicado el: noviembre 15, 2019 Escrito por:

La partida de algún ser querido es dolorosa para cualquiera pero debes saber que ellos siempre nos van a acompañar de muchas maneras.

Tener a alguien que amamos mucho en nuestras vidas es algo sumamente importante pero desafortunadamente no todo es para siempre, muchas de estas personas queridas y valoradas por nosotros tarde o temprano mueren.

Cuando alguien amado muere es algo sumamente trágico para nosotros, es muy triste y sentimos como si el mundo se nos viene abajo, estamos tristes, desconsolados y solo queremos que esa persona esté de vuelta con nosotros.

Si bien hacer que alguien fallecido regrese a la vida es imposible, siempre podemos mantener su recuerdo vivo en nuestro corazón y es que su cuerpo se va pero los buenos recuerdos quedan y estos nos ayudarán a  salir adelante, a superarnos.

Hoy queremos compartir contigo una reflexión acerca de los seres queridos fallecidos para que si tú tienes alguno también sientas que ellos no se han ido para siempre de tu lado, que están allí y que te acompañan siempre.

El cuerpo se va, pero nuestros seres queridos siguen ahí

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Cuando alguien muere la sensación es difícil de explicar, es como si nos hubiesen tumbado toda nuestra vida, y más fuerte es el dolor de la pérdida si se trataba de un ser querido, o incluso amado por nosotros.

Superar la muerte de un familiar, de un buen amigo, es algo prácticamente imposible y es que en algún momento de nuestras vidas volveremos a pensar en esa persona y dolerá nuevamente, cada vez menos pero siempre la recordaremos.

Al morir alguien, pensamos que se ha ido para siempre y si bien eso es lo que pasó debes saber que solo se ha ido su cuerpo pero ellos nos aman aun después de la muerte y por eso están con nosotros siempre.

Una escritora de cuentos, Daphne Du Maurier, dijo que la muerte debería ser como las despedidas en una estación de tren, que debería permitirnos un momento para decir adiós al ser amado, darle un largo abrazo, decirles lo mucho que los amamos y desearle buen viaje a quien se va, pero no es así, desafortunadamente, es inesperada y eso duele.

El destino es cruel y mucho, puede arrancarnos en segundos a nuestros tesoros más preciados que son nuestros seres queridos lo que nos sume en una mezcla de sentimientos de ira, desconsuelo e incredulidad por esa persona que se ha ido y de quien no nos despedimos.

Muchos dicen que después de la muerte de un ser apreciado por nosotros, más que vivir, nosotros sobrevivimos y nos limitamos a seguir adelante y este no es el mejor duelo, debes saberlo, lo ideal es reconstruir nuestras vidas y crear un hermoso futuro donde ese alguien especial aun esté en nuestro corazón y es que esa persona que se fue, nos acompaña siempre aunque no lo creas.

Es probable que miremos al cielo y pensemos que ellos están muy lejos pero no es así, están muy cerca de ti, no se han separado de ti, ellos están en tus recuerdos, tus vivencias t en las emociones, ellos te inspiran y empujan a seguir adelante aun cuando no están físicamente con nosotros.

Muchos dicen que después que ha muerto un ser querido, se les quitan las ganas de todo, de seguir adelante y esto no debe ser así, claro está que tampoco es que debas dejar atrás a esa persona y a sus recuerdos, sino que se trata de reconstruir nuestra vida en base a esos recuerdos y experiencias.

Todo esto es parte del duelo, y la doctora Turndorf es sencilla y catártica y es que ella afirma que se puede lograr con un adecuado diálogo interior donde podamos cerrar posibles asuntos pendientes, donde curar heridas y nos quedemos con ese legado emocional que nos dejó nuestro ser querido.

Estas serían algunas claves

No te vayas a los últimos momentos vividos con esa persona, deja que tu memoria sea sabia y selectiva y se nutra cada día de los momentos felices, de las sonrisas, de los instantes de complicidad. Esa alegría del ayer te motivará en el presente.

Habla interiormente con esa persona, dile que la extrañas pero que aceptas su partida, aunque sea un poco, que entiendes que está bien, que es feliz. Explícale que hay días en que las cosas te cuestan más, pero que después coges fuerzas porque recuerdas todo lo que te enseñó, todo lo que te ofreció hasta hacer de ti una gran persona.

Para concluir, ese diálogo interior nos puede servir de gran ayuda, crear rincones privados donde curarnos día a día, donde seguir avanzando sabiendo que el amor, a diferencia del plano físico, nunca muere. Estamos ante una emoción eterna que nos da consuelo y una luz imperecedera. Dejemos que nos envuelva, dejemos que nos ofrezca calor mientras volvemos a sonreír de nuevo.

Esperamos que este post te haya gustado y te haya hecho reflexionar acerca de tus seres queridos ya fallecidos.

No olvides compartir y gracias por leernos.


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