La infidelidad ha sido sobre valorada en los últimos años se da por sentado cosas que no se habla, pero por qué siempre culpamos a la «la otra» por eso.
Todas las personas que concretan una relación de pareja, lo hacen con el propósito certero y firme de tener una relación para todo la vida; y es que se suele pensar que se estará junto a ese ser que por ahora lo conforma todo.
Pero las relaciones personales no son tan sencillas como creemos, son tan frágiles como un cristal y tan hirientes como un puñal, más aun cuando las mismas comienzan a presentar dificultades, problemas o resquebrajamientos.
Y es que con un solo un suspiro se pude llegar a terminar con una hermosa relación de pareja de años. Muchas veces esto pasa por la incompatibilidad de caracteres, otras veces por las profesiones de ambos y muchas otras por la llegada de otra persona que desequilibra la relación.
Cuando es un tercero quien entra en el juego, son muchos los que salen en defensa de la persona afectada o engañada. La misma solo puede pensar el dolor que su compañero le ha infringido a su corazón y la relación de pareja queda relegada a un segundo plano.
En una infidelidad porque se culpa a la otra persona
Tras un adulterio… ¿por qué inculpamos
a la amante?
Cuando se sufre un adulterio, es factible
que la persona ofendida se concentre en “la otra” o “el otro” y se abandone la
realidad de la pareja, que es la causa primordial de lo que acontece en la vida
en común.
Expertos en conductas y
relaciones, como Christine Hartman, afirman que esto pasa porque es más
sencillo puntear a la persona con la que se ejecutó el engaño, por el estado de
negación que se vive en el instante y el golpe de conocer que la persona que se
ama engañó:
Señalarlo te hace reconocer
preguntas incómodas como: ¿mi relación fue falsa? ¿Él no es la persona que
pienso que es? ¿Me voy a quedar sola?
Otro motivo, según el psicólogo
Brandy Engler, se ajusta en que las mujeres que soportan una traición requieren
una justificación para liberar su ira, en lugar de afrontar el problema, y optan
como punto focal de su ira a la amante.
Según el psicólogo especialista
en relaciones de pareja Gervasio Díaz Castelli, esta conducta es un dispositivo
de protección, ya que es más cómodo admitir que una persona desconocida nos hirió
y no alguien que es próximo y además amado. En otros casos se acomete contra el
otro(a) porque se tiene la aspiración de seguir con la persona desleal y, por
ende, la furia tiene que ser disparada contra quien fragmentó la unión de la
pareja.
También puede ser otro de los
motivos, el pensar que si la persona que amamos se aleja de la situación, esta
desparecerá.
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